viernes, 26 de junio de 2009

EL REY HA MUERTO, VIVA EL REY

Una de mis primeras ideas cuando comencé a plantear "independizarme" del blog en el que participaba era evitar hacer obituarios. En Postcritos Blogacionales, Charlon Heston, Ángela Channing, Chema (el panadero de Barrio Sésamo) fueron modestamente homenajeados tras conocer sus fallecimientos.
En esta ocasión, voy a hacer una pequeña excepción por cuanto de significativa y trascendental tiene la muerte del que, en la década de los ochenta y noventa, fue el rey del pop: el mayor icono musical de la historia (con permiso de Elvis, of course) que, para bien o para mal, caló en aquellos que comenzábamos a acercarnos a la música.
Nunca dejó a nadie indiferente: Más allá de excentricidades, colores de piel, polémicas, mascarillas, sospechas de pederastria, visitas a los juzgados, ranchos, bancarrotas... fue la persona que revolucionó el universo musical: el mayor superventas de la historia, responsable de Thriller (la canción, el disco, las coreografías, el videoclip...), icono, ídolo, y a partir de ayer: leyenda.
Eterno Peter Pan, se negó a crecer y madurar, continuamente resurgía de sus cenizas: con Off the Wall se reivindicó como artista en solitario, Thriller le encumbró y le permitió dejar de ser "el pequeño de los Jackson", con Bad reivindicó su estrella en el universo musical, Dangerous fue un intento de reciclarse a los nuevos tiempos, y tras History llegaron el ocaso profesional y los días oscuros...
En estos últimos meses se preparaba para su regreso triunfal con una serie de giras en Londres.

La muerte de Michael Jackson es un suceso equivalente a la de Elvis o John Lennon, y guste su figura o no, la música hoy está de luto y el pop queda huérfano:

El rey ha muerto, Viva el Rey


miércoles, 3 de junio de 2009

LO SIENTO NADAL

Y la racha acabó.
Fue colgar el post y el ciudadano Nadal no levanta cabeza: perdió aquella tarde en Madrid, cayó en el partido de inaguración en Roland Garros y en octavos frente al número 24 (o 25).
Podría decirse que no hay enemigo pequeño, que se le está saturando de partidos, que no siempre se gana (de hecho hay un 50% de posibilidades de que se pierda un partido), que los franceses le desmoralizaron (cuando no nos tiran los camiones de fresas, nos abuchean a Nadal), que Federer ha recurrido al vudú... o que soy un gafe, que para una vez que hablo de deportes, pierde el tetracampeón de arcilla.
Nadal, si este eclipse en tu carrera, este mal trago de tu cumpleaños, es culpa mía, espero sepas disculparme... fue sin querer. Prometo a partir de ahora no escribir de tí más, ni siquiera de W... ni de la Coxx xxxis.
Por cierto, ahora que el superhombre de Manacort está fuera... ¿cuántos españoles están viendo el tenis?

martes, 19 de mayo de 2009

TU QUOQUE, FILI MIHI

Esta misma frase, pero en castellano, es lo que se me ha venido a la cabeza cuando me he enterado de la noticia:
"Almodóvar prepara película sobre la Guerra Civil"

domingo, 17 de mayo de 2009

NADALVISIÓN ESPAÑOLA

No hace falta profundizar mucho en las razones que llevan a pensar que, en estos días de crisis (económica, social, moral, política), Nadal es el opio del pueblo.
Con independencia del “furor por la roja” que vivimos no hace mucho con la Eurocopa, hoy, el nombre y apellidos del esfuerzo y pundonor, del orgullo de un país y de la resurrección de lo que antaño fue imperio español, es el líder de la actual armada española: Rafael Nadal, “Rafa” para los seguidores.
Rafa y el “microcosmos” que lo rodea: sus gestas, rivales, los gran y menos gran slam, la Davis, los “bocaítos” a los trofeos… La fiebre por el tenis ha invadido la población hasta el punto que no hay encuentro que no sea importante o decisivo –juegue o no el español– ni copa que carezca de importancia cuando éste participa.
Y olvídense de gestas anteriores: que lo mismo da que Conchita Martínez ganase antes Wimbledon, Nadal lo ganó después de Santana.
Y si Rafa es el opio, TVE es nuestro camello particular. “El Ente” ha sabido ver el filón y nos viene suministrando de forma continua pequeñas grandes dosis de Nadal que nos ayude a superar grandes tardes, mañanas y noches de ocio (según la zona horaria en la que se encuentre la pista donde se juegue)
El tenis es ahora para RTVE el maná después de los reveses vividos con el fútbol –se deshizo del Mundial y la Eurocopa y comenzamos a ganar, las privadas se van haciendo poco a poco con trofeos como UEFA, Champions y Supercopa–, y con la buena racha del manacorí ahora en la pública se desayuna, almuerza y cena con tenis. De hecho, con estos maratones que se pega/nos pegamos, se almuerza y merienda viendo el mismo partido.
Cual Emilio Aragón en Telecinco en la época del VIP, el estandarte de la TVE es Nadal.

Y eso se traduce en el lamentable espectáculo al que venimos asistiendo en la última semana: con la uno, la dos, teledeporte, el canal informativo de 24 horas, la página web… la tele que pagamos se dedica a hacer el ridículo:
-->El jueves ante toda Europa, con la retransmisión en diferido de una gala que debía emitir obligatoriamente en directo (y que por poco cuesta la descalificación de la cantante española en Eurovisión. Aunque visto lo visto el sábado… Por cierto, ¿dónde están los que decían que el ChikiChiki acabaría con ese concurso?)
-->El sábado ante los contribuyentes, con la supresión de la gala previa al concurso. Una gala posiblemente casposa (como todas), pero por la que los directivos de televisión española han pagado (con el dinerito de nuestros bolsillos) un sueldo curioso a Alaska.
Está muy bien eso del fomento del deporte, del apoyo al español, pero lo mínimo era “hacer los deberes”. Y esta semana la tarea era dar la cobertura necesaria a Eurovisión. Los deportes, a la dos o al teledeporte.

PD: sobre Eurovisión no voy a hablar, ya lo dije todo el año pasado:
http://yatenemosblog.blogspot.com/2008/03/salvemos-eurovisin-de-la-primera-cadena.html
http://yatenemosblog.blogspot.com/2008/05/de-frikis-y-hroesii.html

Y ahora, ya me podéis poner verde en los comentarios.

martes, 28 de abril de 2009

ÉPOCA DE REBAJAS

Crisis. Como si de una plaga de la Edad Media se tratase, ha llegado, se ha extendido, ha arrasado por nuestra geografía y ha afectado al pueblo llano… mientras la alta alcurnia, desde sus tronos, contempla impasible el espectáculo.
Pero… ¿realmente esto es crisis? ¿De verdad la economía del país está en recesión? ¿O es sólo la de los “curritos”, la de los ciudadanos de “todo a 100” que a duras penas mantenemos este país?
Y es que, disculpen mi ignorancia, pero esto, más que periodo de crisis es campaña de rebajas. Una gran época de rebajas en la que más de cuatro están aprovechando estos meses de saldo y oportunidades para lucrarse o incrementar el negocio.
Burbujas inmobiliarias, EREs, créditos ninja, depósitos garantizados, entidades en riesgos, deflación, recesión… desde que surgió Chiquito no habíamos aprendido tantas palabras nuevas. Y bajo toda esta amalgama técnica, la historia de siempre: precios más altos y sueldos más bajos, una vida más cara y unos despidos más baratos, más horas extra, menos apoyo de las empresas…
No es cuestión de negar la realidad económica, pero es importante quitarse la venda de los ojos y no pecar de cándidos ni inocentes: este contexto es un caldo de cultivo que favorece la proliferación de tomaduras de pelo y abusos de muchas empresas.
Y es que, tras años de bonanza, resulta irónico que se exija a los empleados “atarse el cinturón”, comprometerse con la situación de la empresa… sobre todo cuando en todo este tiempo la empresa apenas se ha solidarizado con la de sus trabajadores.
Las nuevas circunstancias han propiciado (propician y propiciarán) una auténtica campaña de rebajas que permite al empresario adaptarse a la realidad que vivimos optimizando recursos para poder mantener (en la medida de lo posible) sus márgenes de beneficio, bien jugando con la calidad del servicio a prestar, bien jugando con las condiciones de los empleados.
Ante esto nadie dice nada: El cliente no se queja, pues (curiosamente) reconoce y acepta que la rebaja del precio conlleve la reducción de prestaciones del servicio. El empleado, bastante tiene con intentar (si acaso lo consigue) no perder su puesto, aunque eso suponga ver mutar sus condiciones laborales. La banca mira hacia otro lado, sin dejar de insistir en facilitar los despidos. Los sindicatos están fuera de cobertura. Y el gobierno… rezando para que la fiebre porcina le “quite” un par de millones de parados de encima.
Tras la época de bonanza empresarial, llega la de rebajas. Y en estas nadie, ni siquiera la facua o la ocu, parecen venir en defensa de los tristes curritos.

miércoles, 8 de abril de 2009

TITIRITEROS EN EL PODER

Tarde o temprano tenía que descubrirse que, no tan en el fondo, Federico tenía razón. En esta ocasión la conspiración no ha sido judeomasónica, sino del “sindicato cultural del crimen”, del lobby rojo cañí detrás del cual se esconden dos de los grupos más peligrosos y extremistas que se conocen en la piel de toro: la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) y la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España (los de los Goya).
Habrá a quienes les haya alegrado la designación de Ángeles González-Sinde (presidenta de la “Academia de Cine Española”) como ministra de cultura. A algunos les habrá sorprendido (para bien o para mal), y a otros (como al que escribe) le parezca algo cantado e inevitable dada la larga “cadena de favores” entre la progre “élite cultural” de nuestro pequeño país y la pandilla que nos gobierna. De hecho, ni siquiera me hubiera sorprendido que hubiesen nombrado a Ramoncín (cultureta progre hoy, payaso agitador ayer, autoproclamado cantante anteayer)

A partir de este momento ya sabemos que tantos años de favores se paga con un ministerio: Así agradece nuestro gobierno ese “no a la guerra”, esas manifestaciones en contra del PP (dijera lo que dijera), esas fotitos con Zapatero celebrando la victoria en las últimas elecciones, esas salidas de tono y declaraciones incendiarias en sus fiestas y ceremonias, tanta película panfletaria…
Es vergonzoso que se haya nombrado titular de cultura a la presidenta de uno de los gremios más subvencionados por este ministerio, y concretamente a una persona que, en su discurso en los últimos premios Goya, mostró una actitud y una opinión extremista que (mucho me temo) será la línea de trabajo de su ministerio.
Casi hubiera preferido a Magdalena Álvarez (por favor, que no nos la devuelvan a Andalucía).

Y es que, seguramente, nuestra querida Ángeles González-Sinde querrá “limpiar” la calle antes de empezar por su casa, querrá acabar con la piratería informática antes que con la pillería cultural de la que viene haciendo gala su academia.
Señora ministra, le voy a comentar una cosilla: las descargas ilegales no matan vuestro cine. De hecho, se podría contar con los dedos de la mano el número de descargas de cine español que se hace (chupáis con el canon, con vuestro impuesto revolucionario, del cine americano. Vivís gracias al pirateo de las películas extranjeras taquilleras).
El auténtico cáncer del cine español (aparte de sus académicos e integrantes) son las subvenciones que, desde el Ministerio, se os regalan. Subvenciones con las que los contribuyentes pagamos a precio de oro vuestras masturbaciones intelectuales (vuestro cine de baja calidad y de, aún más, bajo interés) Sí, señora ministra. Pagamos a precio de oro un cine que no nos interesa, que (de hecho) no nos tiene en cuenta, que nos toma por gilipollas, que nos insulta… un cine lleno de muertos de hambre que vive a la sombra de la taquilla y el prestigio de autores como Almodóvar y Amenábar (¿he dicho “autores como”? por favor ignoren esas dos palabras)

Pero bueno, tenemos lo que nos merecemos: un gobernante perdido y desorientado en medio de la crisis, carente de carisma y autoridad, que (dada la falta de titulares de prensa originados por la ministra de igualdad) ha encontrado con esta designación la cortina de humo necesaria para que, por unos días, se deje de hablar de su bochornoso papel en: el G20, en la cumbre de las civilizaciones, en el gobierno del país, en su política del empleo, economía…

sábado, 28 de marzo de 2009

¿CÓMO TE LLAMAS CARMENCITA?

Parándome a pensar… no recuerdo bien cuál fue el primer libro que he leído. Pero no me hace falta esforzarme para reencontrarme con algunos de mis primeras experiencias como lector: las ilustraciones de Pilarín Bayés en los libros de texto de lengua y el primer libro que recuerdo haber leído (¿sería quizás el primer libro que he leído? ¿o el segundo?): “El Zoo de Pitus”. Pequeño, pastas azules y con dibujos en blanco y negro en su interior. No recuerdo la editorial, el nombre del autor lo averigüé vía Internet (Sebastiá Sorribas), y sin embargo, no se me ha borrado de la memoria el siguiente fragmento:
-¿Cómo te llamas, Carmencita?
-Carmencita
-¿Carmencita qué? ¡tonta!
Para quien no sepa a qué obra me refiero comentaré que trata de las aventuras de una pandilla de niños de un barrio que, ante la grave enfermedad de uno de ellos (Pitus) decide construir un zoológico para recaudar dinero para su operación. Sí, no es un tema muy festivo, pero el humor, la inocencia y la magia que impregnan sus páginas han hecho de él uno de los pilares que me introdujeron en el apasionante mundo de la lectura.

Unos 24 años después, en un mercadillo de segunda mano, llegó el momento esperado: Era una edición bilingüe y ni la portada ni la editorial eran las mismas. No era el reencuentro deseado, apenas lo reconocí, pero en un paseo por sus páginas supe que era él. Si bien recordaba más ilustraciones, tenía la certeza que aquellas que veía eran las mismas que mis ojos (sin gafas y de lector novato) disfrutaron, allá por mis primeros años de E.G.B.
Por cuatro euros los compré junto a “El viento en los sauces”. Es curioso: el mercado cotizaba ese día a 2€ el recuerdo. Y desde entonces lo conservo en una estantería de mi cuarto, esperando el momento de la lectura. Un momento que llevo más de seis meses demorando por miedo a no reconocer y encontrar la chispa de aquellas primeras lecturas en el aula.
Son varios los libros que me han apasionado, y que han ido manteniendo viva, o incluso encendiendo por enésima vez, la llama de mi interés por la lectura. Curiosamente, varios de ellos están relacionados con la escuela o el instituto (como “El zoo de Pitus” o “El misterio de la cripta embrujada”) más que lecturas, aventuras a las que la casualidad, o una buena elección del profesorado, fomentaron mi (pequeño y modesto) afán lector.

Hoy día me sorprende ver cómo el fomento de la lectura se limita (diga lo que diga la ley: loe o loa…) al terreno de la lengua castellana y literatura y que, ante la escasa motivación e interés del alumnado, ante su ignorancia y la falta de destreza y cultura lectora, prefiere la “Excelencia literaria” a la “excelencia lectora”: clásicos adaptados, “El árbol de la ciencia”, “Antolojía Poética”… obras que sepultan lectores en lugar de cearlos.
Quizás habría que comenzar de cero, replantearse la situación actual, en la que el enemigo a batir no son las nuevas tecnologías, sino unos planes de estudio que dan la espalda a la realidad lectora juvenil (y no sólo hablo de Harry Potter y El Señor de los Anillos: Laura Gallego y sus crónicas de Idhún, Cornelia Funke, la tetralogía vampírica de Stephanie Meyer…) y a los verdaderos clásicos de la “lectura” (que no literatura): Verne, Stevenson, Pyle, Kipling, Dahl, Ende…

Por cierto ¿Qué es eso de clásicos adaptados? ¿Cómo puede ni siquiera plantearse? ¿Qué va a ser lo próximo: láminas quue adapten a Dalí, Picasso, Velázquez, Matisse, Van Gogh…? ¿Un Ciudadano Kane para niños? Por favor, que nadie comente diciendo que ya se ha hecho…