miércoles, 7 de julio de 2010

EL TRUCO DEL NUEVE

Dejando aparte el manido debate sobre si la programación infantil de ahora es o no educativa, si trata o no a los niños como idiotas, o si es mínimamente decente..., aquí dejo un video de los Payasos de la Tele sobre cómo aprenderse "La Tabla del Nueve"

miércoles, 23 de junio de 2010

EL SÍNDROME DE MARY POPPINS

Como si de un oscuro secreto se tratase, existen una serie de aspectos del mundo de la educación de los que nunca se habla. Es de todos sabido los periodos vacacionales de los que disfrutamos, el relax que supone “comer de la olla grande” para funcionarios e interinos, y el no “trabajar” por las tardes (como si los exámenes se corrigiesen solos, los trabajos que se mandan no se leyeran, las clases no se tuvieran que preparar, las tutorías no tuvieran que realizarse con padres/madres, ni que coordinarse con el resto de compañeros…)

Pero nadie, ni siquiera dentro del mundo de la enseñanza, alza la voz por cosas como la dejadez de la administración hacia los centros, las condiciones bajo las que damos clase, o, de lo que quiero hablar, del carácter nómada de quienes desarrollamos esta profesión.

No llevo mucho tiempo metido en este mundillo, pero tendría que estar ciego, sordo y excesivamente perdido o despistado, para no darme cuenta de la falta de arraigo, de los vaivenes, la excesiva movilidad y del azaroso destino de quienes se dedican a dar clase a nuestros hijos. Porque la historia no acaba cuando se consigue una plaza, ni siquiera cuando te asignan la definitiva. Pueden pasar varios lustros hasta que se alcanza el objetivo de trabajar en un colegio/instituto cercano a tu lugar de residencia.
Y de esta manera existen “centros de paso/de transición” (en los que se va recalando provisionalmente hasta conseguir arañar unos puntos que acerquen al destino ansiado) y “centros de dinosaurios” (centros ansiados a los que sólo pueden aspirar quienes llevan varias décadas en la profesión) Pudiera ser que alguien se encuentre cómodo en uno de transición y decida quedarse. Pudiera ser. Pero no todos son ni pueden ser espíritus libres, la mayoría tiene una pareja (con un poco de suerte, hasta trabajando), unos hijos, hipoteca…
¿En qué parte del BOJA se advierte de la dificultad de compatibilizar este trabajo con la vida familiar? ¿Por qué quienes nos recriminan lo “bien que viven los maestros” no caen en que esa vida se suele desarrollar a bastante kilómetros de nuestras casas, en que estamos encadenados a baremos, concursos de traslados, racaneo de puntos, solicitudes para tener viva la esperanza de poder trabajar en el lugar donde vivimos?

Venden la moto del “regalo” de portátiles para que el alumnado andaluz esté al día de las nuevas tecnologías, pero se desconoce (o se quiere ignorar) que, en la gran mayoría de los casos, un alumno en sus años de escolaridad tiene que estar adaptándose continuamente a los métodos, sistemas, requisitos y conocimientos de un profesorado que “está de paso”. Y no existe continuidad, ni si quiera una seria ni firme línea pedagógica; entre bajas sin cubrir, sustitutos, interinidades, destinos provisionales, permutas… ¿con cuántos docentes trabaja un alumno en la etapa de secundaria? ¿y en la de primaria?


Se llega al centro con “fecha de caducidad”, calculando qué da tiempo a dar y a trabajar, sabiendo que se va a “parchear” el proceso educativo de un alumnado hasta que (como pasaba en la película) el viento cambie: y se incorpore el titular de la plaza, o alguien “camino de su definitiva” te de el relevo. Y llegado el día, tal y como uno viene, se va. Con suerte te echarán de menos 10 minutos, con mucha se acordarán de ti en unos años. Y poco más.


Yo lo llamo “El síndrome de Mary Poppins”.


CRÓNICAS VIRTUALES DE UN SOLTERO A SU PESAR

Gel de Baño

Bote vacío. Debía comprar.Parecía pan comido: lo anoté en la lista para cuando fuera al Mercadona. Pero hacerme con él no iba a ser tarea fácil.

martes, 8 de junio de 2010

¡¡HUELGA!!

Y llegó el día. Fiel a mi promesa de vivir con intensidad esta primera experiencia de funcionario (aunque sea como interino), y después de experimentar mil y una anécdotas en el aula, quise tomarme la huelga de funcionarios de este martes 8 de junio seriamente.

Con independencia de que no ir a trabajar hubiera sido lo idóneo para aprovechar y dar un pequeño empujón a las oposiciones, dejando aparte el dinero que dejaría de ingresar por no acudir al instituto y cumplir con mis obligaciones, reflexioné.

Ya hice huelga el pasado mes de abril para reivindicar lo que quiera que se reivindicase aquel día. La verdad es que no sabía qué se pedía (de hecho, aún no lo sé), necesitaba el día para echar los papeles de las oposiciones, y la gran mayoría del claustro estaba de acuerdo con no ir a trabajar. Así que... hice huelga.


Pero en esta ocasión, lejos de dejarme llevar por la mayoría, quise hacer valer mi individualidad y reflexioné en torno a mi derecho a hacer o no huelga.

Mi primera observación fue la gran división que existía entre mis compañeros acerca de acudir o no hoy al centro. Y es que, si bien se hablaba de no trabajar, no escuché a nadie aludir palabras como reivindicación o manifestación. Pregunté a muchos sobre sus intenciones y, al contrario de lo que cabría esperar por el nivel de enfado general debido al recorte de salarios, no había unanimidad ni opinión general sobre qué hacer.

Visto lo visto, acudí a otros criterios:

¿Realmente, en qué nos beneficia una huelga?
Dada la fama, en parte merecida y en parte autoproclamada por los funcionarios públicos, de no hacer nada, movilizarnos con jornadas sin trabajar no es que sea una de las medidas más "lúcidas" y populares que pueden adoptarse. De hecho, incluso me parece una obscenidad, con la que está cayendo, y con los niveles de desempleo que existen, desarrollar como centro de protestas el no cumplir con las obligaciones laborales.
La huelga beneficia más al gobierno (¿cuánto se ha ahorrado en sueldos el día de hoy?) que a nosotros (¿a cuántos ciudadanos hemos fastidiado? ¿cuántos comienzan a posicionarse en nuestra contra?)
¿Qué se opina -desde fuera - de la huelga de funcionarios?
Sólo hay que acudir al mercado del barrio, a los bares, a la prensa, o a internet para descubrir que la gran mayoría de personas ignora (y muchísimo) la situación y los motivos de la protesta. ¿Acaso sabe el pueblo que la situación del funcionario de clase A es la peor de Europa? ¿Paralizar el país realmente ayuda a comunicárselo?
Me encuentro esta mañana en internet, en la edición digital de un conocido semanario: "Hoy los funcionarios no trabajan, algunos de ellos porque están en huelga"
Los sindicatos: ¿Dónde estaban? ¿Qué están haciendo? ¿A quién ayudan?
Resulta curioso, que hoy día, en plena era digital, el papel reivindicativo de un sindicato sea el mismo que el de un "correo en cadena" ("Reclamemos nuestros derechos, mañana huelga. Pásalo a 10 personas en los próximos 10 minutos o te saldrán canas en los pelos de las piernas")
¿¿Es que no existen otras medidas?? ¿¿Es que dentro de todo el cuerpo de liberados sindicales no hay nadie, nadie, nadie capaz de idear auténticas estrategias que no sean no trabajar y ponernos en contra a la sociedad?? ¿De verdad están trabajando al 100% para defenderme a mí y a mis derechos como empleado público? ¿Eso es lo que me quieren hacer creer?

Y después de mucho pensar, acudí a trabajar. Y no porque me den igual o esté a favor de estas medidas del gobierno, sino porque no creo que una huelga sea la acción a realizar para conseguir lo que perseguimos.

jueves, 27 de mayo de 2010

LOST, el cuento por capítulos (I)

Guía reorganizada de la serie para aquellos que no la han visto, no la piensan ver, y que con esto van a comprobar y reafirmarse en su idea de que los seguidores somos unos frikis y la serie… una mierda.


Capítulo 1: La isla, los dioses y las marionetas.


Érase una vez, en una pequeña isla olvidada en un lugar perdido del Océano Pacífico, dos hermanos que se llevaban muy mal. A pesar de que, por su físico todos dirían que tendrían unos 40 años, ellos tenían el don de no envejecer, con lo que nadie podía decir ni cuándo nacieron, ni desde cuándo llevaban en la isla. Nadie, ni siquiera ellos. Eran inmortales, dioses.

Jacob, además de ser el mayor de los dos, tenía encomendada una pesada labor: por un lado proteger y preservar la isla, y por otro evitar que el espíritu de su hermano escapase y saliera de ella.

No obstante, a pesar de las desavenencias, solían reunirse de vez en cuando para apostar en un curioso juego: Jacob decía que el ser humano es bueno por naturaleza, su hermano opinaba lo contrario, y para comprobar quién tenía razón solían atraer y abandonar en la isla a diferentes grupos de personas, observando cómo sobrevivían y se llevaban entre ellos. Si acaban formando una comunidad bien avenida, ganaba uno. Si terminaban enfrentados, lo hacía el otro.

Como estaban siempre peleados y los dos querían vencer, siempre se las apañaban para hacer trampas: uno buscó a un ayudante que socorriera, asesorara y organizara a los náufragos que llegaban a la isla, integrándolos en la comunidad de supervivientes que se había creado con el paso del tiempo; el otro se transformaba en una columna de humo negro y acosaba, asustaba, atacaba e incluso asesinaba, a los recién llegados.

Tras siglos y siglos de amenazas y peleas, sabiendo que su hermano le mataría a la menor ocasión, Jacob, realizó la siguiente estratagema para que, si llegara a asesinarle, éste nunca pudiera salir de la isla: Entre las personas elegidas para caer en la isla en la siguiente ocasión, habría algunas especialmente seleccionadas para sustituirle en sus labores de vigilancia y protección.


Y así fue. Cuando el avión se estrelló, entre los supervivientes se encontraban algunos de los candidatos a sucederle. Una buena jugada de no ser porque el hermano, al tanto de esos planes, conocía la identidad de los elegidos y los necesitaba para poder salir de la isla.


Próximo Capítulo: ¿Pero esto no era una isla desierta? ¡Aquí hay más gente que en la cola del Inem!



Comentario de texto para frikis:
1. ¿Qué teoría filosófica se encuentra infiltrada en estas líneas? ¿Quién la enunció? ¿Qué otro autor expuso una tesis contraria? ¿en qué consistía?
2. Enumera apellidos de filósofos que se estudian en el instituto.
3. ¿Pueden obtenerse del texto interpretaciones vinculadas a la religión? ¿Cuáles?

domingo, 2 de mayo de 2010

EL SÍNDROME DE CASANDRA

Cuenta la leyenda que Apolo se enamoró de Casandra y le regaló el don de la profecía, con lo que podía saber todo lo que iba a suceder. Pero al no ser correspondido y no poder quitarle ese don, hizo que nadie creyera sus predicciones.
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Síndrome de Casandra: Se suele denominar con este término a la sensación de angustia que experimenta una persona que conoce de antemano lo que va a ocurrir, cuando nadie le cree.
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No había conocido el significado de ese término hasta que comencé a trabajar con jóvenes. Es muy triste ver su comportamiento, actitud y trabajo en clase, las extrañas/nefastas compañías que frecuentan, el desconocimiento sobre mundo que les rodea, sobre el futuro que les aguarda, lo sumamente perdidos y desorientados que andan...; es muy triste el intentar hacerles ver su realidad, la importancia de que tomen las riendas de sus vidas... y saber que no van a ver más allá de sus ojos, que todo lo que se les dice caerá en saco roto, que no escarmientan por cabeza ajena.