En mis años de estudiante era común ver el cartelito carril bici YA en ciclos aparcados a las puertas de las facultades. Los estudiantes se trasladaban con más pena que gloria (y, dependiendo de la zona, arriesgando sus vidas) por una ciudad que les daba de lado.Ahora, con carril propio, fomento del uso de este medio por parte del ayuntamiento y un servicio municipal de alquiler, además de extender su uso y democratizarlo (ya no sólo es monopolio de jóvenes y estudiantes), los ciclistas son los reyes de la ciudad: más allá del camino verde (“camino verde, que va a la ermita”) que se les ha regalado, dominan las calles y callejuelas que les salen al paso. Lo mismo da calzada, carril o acera, calle peatonal o sentido contrario. Como los bicivoladores (película australiana en la que Nicole Kidman era… aquella Nicole Kidman antes de ser… esta Nicole Kidman), los usuarios de las dos ruedas sin motor pedalean con desenfreno esquivando y sorteando cualquier tipo de obstáculo (humano o urbano, animado o inanimado, animal o vegetal, charco o socavón…) que pueda salirles al paso.
Tras un par de sustos y de recriminaciones en forma de exabrupto (con desplante ciclista en forma de dedo índice señalando al cielo) lo vi claro… no saldría a la calle sin lucir en mi espalda un cartelito en el que rezase carril peatón YA.
