lunes, 25 de octubre de 2010

LOS IRREDUCTIBLES GALOS

Nunca he podido con los franceses. Es algo superior a mis fuerzas. Porque no. No. Es que… qué va… que no… imposible…es que… no… que no… que no puedo con ellos.

Ojalá tuviera una explicación lógica a esta aversión, ojalá pudiera argumentar razones de peso, o simples conjeturas. Pero no. Que no. No puedo ni reflexionar sobre esto. No. Que no puedo con ellos.

Me gustaría que todo se debiera a una razón determinada, que tuviera un motivo concreto, que fuera fruto de una experiencia traumática… porque no los soporto desde que era pequeño.


Hasta mi adolescencia pensaba que ninguno se escapaba de la quema. Ellos nos tiraban los camiones de fresa… yo les prendía fuego a todos. A todos, excepto a Julio Verne. El padre de la novela de ciencia ficción. Sólo él se salvaba… hasta que llegué a “Viaje a la luna” y me topé con su visión de los españoles. Cambié de opinión.

En mi adolescencia quise salvar a Alejandro Dumas, el rey de los folletines de aventuras: el Conde de Montecristo, los tres mosqueteros… hasta comprobar que escribir escribir… no escribió mucho. Sería el artífice y la cabeza pensante de auténticas joyas literarias, pero también era un empresario que oprimía a los “negros” que le escribían. A la hoguera con él.

Cuando lo creía todo perdido, me acercaron a Víctor Hugo. Qué gran novela los Miserables, qué obra maestra, qué gran libro… (pero, qué largo) Nadie como él ha sido capaz de entrar en el alma humana y reflejar los más oscuros fantasmas, miedos, temores y anhelos. Parecía el francés definitivo…


Una tarde de abulia, revisando viejos cómics y libros, descubrí a Goscinni: Astérix, el pequeño Nicolás, Lucky Lucke, Iznogud… Nadie como él ha hecho tanto para abrirme los ojos, para mostrarme la verdadera naturaleza de los gabachos, del espíritu de pueblo, de su identidad, su idiosincracia… Y pasé de salvarlo solo a él… a salvarlos a todos.


Aquellos irreductibles galos rodeados por las tropas de Julio César, existen. Siguen en pie de guerra, continúan resistiendo. Lo hicieron en los cómics contra el imperio romano (y las nucleares, en un cómic apócrifo), pero, en la vida real también se alzaron e hicieron frente a sus gobernantes en la revolución francesa, en el mayo del 68… y en las constantes manifestaciones del último a en respuesta a la reforma de las pensiones. Con un poco de perspectiva, y mal que nos pese, son un pueblo que se une y se crece en cuanto surgen adversidades. Y lo mismo da que les gobierne Abradacurcix que Sarkozy, si merecen una colleja, ahí estará el pueblo para dársela.


Uno observa a sus vecinos con el rabillo del ojo, mira en la situación en la que estamos… y le dan ganas de quemarse a lo bonzo. Más allá del episodio en el que nos alzamos en contra de las tropas francesas que nos invadieron… no hemos sido más que peleles en manos de nuestros gobernantes. Marionetas de todo a cien que apenas supimos mantener una constitución progresista como la de 1812 ante el regreso de un rey absolutista (un monarca que, con la llegada de Napoleón, había salido corriendo de España a las primeras de cambio); un supuesto pueblo soberano (no digo país para no herir susceptibilidades de aquellos cortos de mira que llaman nación a un cacho de tierra que no deja de formar parte de España) que no es capaz de dar un puñetazo en la mesa, unirse y levantarse para hacer valer su voz y sus derechos.


Y es que…

No puedo con los españoles. Es algo superior a mis fuerzas. Porque no. No. Es que… qué va… que no… imposible…es que… no… que no… que no puedo con los españoles.

domingo, 17 de octubre de 2010

MELOPIDO (The Teletienda History)

Siempre he sido un apasionado seguidor del teletienda. Recuerdo con nostalgia su aparición con la llegada de las privadas, y sobre todo aquellos megaanuncios que ponían en mitad de la programación, como ocurría con el ciclo de cine de artes marciales que presentaba Coral Bistuer. Con los años, este tipo de espacios publicitarios sufrieron un notable cambio: las televisiones se limitaron a doblar al español los anuncios americanos y los relegaron a un horario menos competitivo: las madrugadas.
Eran mediados de los 90. Por aquel entonces me encontraba estudiando fuera de casa, y a falta de una compañía mejor, no había nada como recogerse un sábado por la noche a las tantas de la madrugada y hacer una recena con la que rebajar los niveles etílicos viendo las maravillosas propiedades del cuchillo Ginsu, que lo mismo cortaba un tomate, que una lata de cocacola.

Los presentadores no eran más que actores americanos de tv de segunda clase, la mayoría antiguas estrellas que, a modo de Emilio Aragón en VIP Noche, hacían un espectáculo de la venta un pelapatatas (éste hacía un show interminable del juego del tres en raya): Tony Danza, Suzanne Sommers, Mr.T... fueron quienes, además de convencernos de lo útil y sano que es tener un dvd en el que un exmarine del ejército de los EEUU nos enseñe ejercicios de aerobic militar, inspiraron un personaje de los Simpsons: Troy Mclure.

Un anuncio podía durar entre 15 y 30 minutos, dependiendo de si estaba rodado "a puerta cerrada" (lo que lo convertía en un "bucle" en el que 5 ó 6 veces te repetían lo mismo, y veías hasta la saciedad las caras satisfechas y los testimonios de los compradores), o si se hacía en falso directo, con público en el plató. Estos últimos son aún mis preferidos:
En un pequeño estudio que simulaba una enorme cocina, y frente a unas gradas donde un público curiosamente extasiado (desconozco si por alguna desconocida sustancia alucinógena) les contemplaba, estos actores se convertían en gurús de la venta por tv que lo mismo vendían cebos para pesca que un wok (el secreto de la milenaria cocina japonesa) Y después de 3 veces explicando lo mismo... llegaba el momento de invitar a alguien del público a probar el producto in situ.

Mi anuncio preferido era el del kit de peladores. Una caja llena de mil y un cachivaches, cada uno especialmente diseñado para quitar la puel a una fruta o verdura. El pelador de ajos, el de patatas automático que giraba sobre su eje, el de huevos duros... qué gozada. Y por el mismo precio te regalaban las cucharillas para quitar el corazón de las manzanas y otras para hacer formas curiosas con el melón (bolitas, cuadraditos, estrellitas...) Y el trituratodo!! De haber tenido móvil por aquel entonces, me lo hubiera comprado. Aquello... y (aunque sólo me gusta el de naranja) el hacedor de zumos, que extraía líquido hasta de una piedra. Impresionante.
Nada del grill de George Foreman, el juego de tropecientos cacharros peladores y trituradores es lo que hubiera pedido a los reyes... de saber que hubiera habido alguna opción de que me los trajeran.

Con el paso del tiempo, las cadenas han ido dedicando estos espacios televisivos de madrugada a videntes que supuestamente leían las cartas, videos eróticos de extraña calidad y concursos televisivos para mentalidades trastornadas. ¿para qué rellenar con videos de anuncios... cuando sale más provechoso poner a un espantajo con cartas o alguna anormal extraída de gran hermano pidiendo que llamen a una línea 906 y tener más ingresos?
(¿he escrito 906? Qué viejo soy, por favor!)
De repente, no fue tan fácil encontrar estos espacios publicitarios. Había que dar bastantes vueltas por las cadenas para encontrar al rey de la teletienda y al santo grial de los productos: El chef Tony y el Paint Runner.
El chef Tony es un cocinero con bigote y gorro de cocina, que parece sacado de una película de Disney. Gordito, con cara de bonachón y comilón, sólo él es capaz de vendernos en un anuncio de un grill, de una freidora sin aceite o de un juego de cuchillos, su juego de salsas ("El set de salsas del chef Tony") o cualquiera de sus libros ("Los libros de cocina del chef Tony") Si Arzak, Subijana y el cocinero de Rota se hubieran fusionado y el resultado se dedicase a la cocina italiana, sería el chef Tony. El chef Tony es el amo. Es el único capaz de acabar con la Bullimanía, el superhéroe que puede librarnos de la cocina del terror impuesta por Ferrán Adriá.
El Paint Runner es un clásico, (sí, más que el jes-extender) un juego de rodillos que no gotean y que, además, resultan fáciles de limpiar, que hacen de pintar una habitación un juego entretenido... y que contiene una brocha para pintar esquinas!!
Pero, más allá de ellos... no había nada.
Todo parecía indicar que habría que pasar las madrugadas viendo concursos del tipo: "animal cuyo nombre contiene las cinco vocales"

Y cuando había perdido las esperanzas... llegaron los canales de venta por televisión. La llegada de la imposición del tdt estaba cerca... y los emporios audiovisuales estaban dispuestos a rellenar con anuncios de teletienda aquellos canales para los que no tuvieran nada que emitir: canal club, cincoshop... por no hablar de las franjas más flojas de la sexta y antena3. Los anuncios de gran extensión fueron menguando para dar opción a la emisión y publicitación de nuevos productos: los hacedores de abdominales a través de descargas eléctricas, los robots de cocina, los colchones hinchables, las asas multiusos que pueden ponerse en la ducha, el bolígrafo reparador de arañazos para el coche, la fregona redonda que da vueltas y se exprime sin tener que hacer fuerzas, el doblador de ropa, el espantacucarachas que se enchufa, el plumero magnético...

Todo parecía inventado, y esta madrugada descubro el SHAKE WEIGHT... y mis ideales han comenzado a tambalearse. ¿Adónde hemos llegado? ¿En qué sociedad vivimos? ¿No estaremos cayendo en las redes del consumismo? ¿de verdad es insustituible este aparato para fortalecer bíceps y tríceps?




lunes, 4 de octubre de 2010

ROMANTICISMO Y TELETUBBIES

La actividad, después de dos días hablando del Romanticismo y de lo pesimista del pensamiento y obra de sus autores, era escribir una carta hacia alguien/algo que te hiciera sentir mal, triste, amargado, y expresarle lo que se siente hacia él.

El 90% escribió al instituto (cárcel, profesores que chupan la sangre y la energía, alumnado que como zombis que pasean por los pasillos... lo de siempre), pero -cómo no- hay alguno que aprovecha una actividad más o menos curiosa para hacer el payaso y ponerme a prueba. Aquí va su "carta":

Carta a los “teletubbies”

Señor, señoras y ser extraño con tendencia a la homosexualidad, tengo que empezar diciendo que sois lo más patético que he visto en mi vida. Os pasais la vida en una prostituta montaña con un sol con cara de bebé sadomasoquista haciendo el deficiente.
Tinki Winki es un travelo que se vende por dos tubbieuros a la entrada del polígono de Granada, pero en su estancia en teletubbilandia se pasa el día con un bolso en la mano para intentar que los otros teletubbies se fijen en que está saliendo del armario. Dipsi es un hippye de la Alpujarra Granadina que se dedica al cultivo y consumo de marihuana, pero en teletubbielandia está todo el día con un señor pelotazo y a su rollo. Lala es una adicta a la cocaína que vive en la miseria en la Almanjáyar de Granada, pero en teletubbielandia está con un puestazo enorme y hablando con todo el mundo toda enchufada. Y Po es una marginada donde esté porque es la más pequeña y está pensando en suicidarse, ¿por qué no la matais ya? ¿y por/qué no os pegais un tiro y ya está? Si no haceis nada por la vida y lo unico que haceis es hacer el deficiente mental.

miércoles, 25 de agosto de 2010

CRONICAS VIRTUALES DE UN SOLTERO A SU PESAR

A Freak Love Story
Dicen que el amor puede surgir en cualquier parte, en cualquier ocasión. Dicen que cuando conoces a la persona destinada a corresponderte, y a corresponderla, el mundo se para. Dicen incluso que hay quien ha llegado a oir de fondo a Sergio Dalma cantando eso de "No sentiré jamas la soledad" ("No Despertaré" en su disco "Cuerpo a cuerpo" de 1995) E incluso hay quien asegura que llegas a ver toda vuestra relación en una décima de segundo.
Lo que nadie te cuenta es que, el amor, tal y como viene se va. Que, cuando el mundo comienza a girar de nuevo, al segundo, todo sueño y pasión se diluirá y desaparecerá en a la cruel realidad. Porque un simple gesto, una palabra, una mirada... son suficientes para que la fantasía se haga añicos, caiga el castillo de naipes de tus sentimientos, y todo vuelva al principio como si nada hubiera ocurrido. Dicen includo que hay quien ha llegado a oir de fondo a Françoise Hardy cantando eso de "Comontediradió" ("Comment te dire adieu" para los franceses) E incluso hay quien asegura que llegas a ver esa cara de asco-reproche del tipo "¿que xxxxx miras?" en el rostro de quien por una décima de segundo fue tu compañera.

Esta noche he vivido todo este cúmulo de amor y despropósito. Esta noche me he enamorado, nos hemos enamorado y nos hemos desenamorado en menos tiempo del que tarda un sugus en pegarse a los dientes.
El momento y el lugar menos esperado fue la pasada noche cenando en el jardín de un restaurante. Mi (por milésimas de segundo) amor y enamorada, la camarera que se ocupaba de nuestra mesa. El desencadenante de los sentimientos una frase, y el final de todo, una mirada.

No es que fuéramos clientes habituales, pero era la tercera vez en menos de un mes que íbamos a cenar al mismo sitio: ¿por el agradable ambiente de aquel jardín? ¿por la calidad del servicio? ¿por su sangría que no sabe a sangría? Ni lo sé, ni me voy a parar a pensar en eso ahora.

La cuestión es que, con su habitual simpatía y desparpajo, la chica en cuestión se acercó a nuestra mesa y comentó que aquella mañana me había visto saliendo del carreful. Tras esto, y sin dar opción a que yo comentase ni le preguntase, dijo una de las frases que pasarán a la historia de mi extraña relación con las mujeres: "Eres friki como yo".
A estas alturas supongo que a pocos escapa mi condición de friki, y no sólo por el nombre de quien escribe y suscribe estas palabras, sino por lo variado y amplio de mis gustos musicales, cinéfilos, literarios (además por muchos de los post aquí escritos)

"Eres friki como yo". Así escrito puede parecer una adaptación sacrílega del "Jesusito de mi vida", pero la entonación (exclamativa, denotando cierta sorpresa y admiración) y la sonrisa que acompañó a aquella espontánea observación, acabaron por conquistarme. Y, efectivamente, el tiempo se detuvo.

En mi mente, como si de un fotomontaje se tratase, fueron apareciendo imágenes de lo más variadas: ella y yo, a la luz de la luna hablando de "Xerxes", lo próximo de Fran Miller, compartiendo cómics y nuestros pareceres sobre los mismos, discutiendo la calidad de la nueva entrega de "The League of Extraordinarie Gentlemen", disfrutando a oscuras, en el sofá de la versión extendida de "Watchmen" (extras incluidos) e imaginando la cara de indignación de Alan Moore viendo la película en su casa...

Si idílico era el sueño, terriblemente triste fue el despertar, la vuelta al mundo real, de manos de las burlas de mis amigos, espectadores de lujo de todo lo que sucedía. Tras el shock, llegó la explicación: al parecer me había visto por las escaleras mecánicas, saliendo del supermercado, con unos cómics de "Sin City" que me había comprado. No tengo idea de cómo llevaba los tebeos sujetos (no iban en bolsa debido a la diabólica estratagema comercial del carreful, hablé de eso aquí), pero se fijó en ellos antes que en la escandalosa sombrilla que también asía.

Entre bromas y risas transcurrió una cena de lo más jocosa (al menos para los que compartían mesa conmigo) hasta que, una vez pagado todo, y antes de irnos, aproveché que todos se habían dirigido a la puerta para intercambiar unas palabras con la revelación de la noche.
Le pregunté su opinión acerca de mis autores preferidos (Gaiman, Moore, Bendis...) y su cara de asombro-indiferencia-desconocimiento me dejó un poco pillado. Ante mi asombro, ella contestó en un tono mitad disculpa-mitad justificación unas palabras que marcaron un antes y un después en nuestra inexistente relación: "Soy otaku".
En aquel momento todas mis esperanzas e ilusiones se derrumbaron. Me sentí identificado con Romeo cuando su amada le dijo que era una Capuleto. No puede ser, una seguidora del manga, del anime... pertenecíamos a universos paralelos.
¡¡¡Soy un triste juguete del destino!!!
Y lo peor era que ella, en el fondo, pensaba lo mismo.

Sin lugar a dudas, no había nada que hacer. Todo había acabado. No había futuro.
Al menos, fue bonito mientras duró.

Actualización: Una semana después volví al restaurante. Había pasado los días antes en internet investigando la cultura friki japonesa. Pero no contaba con el incidente de la camiseta.
El incidente de la camiseta
Al principio no caí cuando me dijo: "Desde luego, esa camiseta, no". Pero, cuando agaché la cabeza y la miré, definitivamente comprobé que lo nuestro era imposible e inviable. Al menos, después del mazazo de la semana anterior, esta vez no sufrí. (en exceso)
Mi camiseta.
¿Que mi camiseta no? Pero si tenía impreso el icono friki por excelencia, el alfa y el omega del frikismo... ¡el casco de Darth Vader! ¿Qué clase de friki desprecia al malo por excelencia?
"Es que a mi "La Guerra de las Galaxias" no me va. No la entiendo. Yo soy más de "El Señor de los Anillos".
Desde luego, hasta en el universo friki hay clases y estratos sociales. Y ella y yo, pertenecíamos a universos paralelos e irreconciliables.

martes, 24 de agosto de 2010

ASCENSORES

Siempre me han dado miedo los ascensores. Metálicos ataúdes que se elevan un curioso número de metros sujetos por un cable, en los que nos encerramos voluntariamente con todo tipo de desconocidos, dando por supuesto que, llegados a la planta deseada, las puertas se abrirán.
¿Y si se para entre dos plantas? ¿Y si no se abren las puertas? ¿Y si nadie se percata de que el ascensor se quedó parado? ¿Existe una central de detección de ascendores estropeados? ¿Y si se rompe el cable o los frenos? ¿Cuánto hace de su última revisión? ¿Y qué decir de los anónimos y temporales compañeros de viaje? ¿Puede uno fiarse de ellos? ¿Cuáles son sus pensamientos, sus intenciones, sus motivaciones? ¿Hasta qué punto debemos confiar en ellos, hablar con ellos, interactuar con ellos?¿Con qué tema de conversación nos saldrán?
.
Siempre me han dado miedo los ascensores. Pero, en un mundo construido en vertical, no hay más remedio que dejar este tipo de temores de lado si no se quiere estar escaleras arriba, escaleras abajo todo el día.
¿Hay el mismo número de escalones entre las plantas de edificios distintos? ¿Existe un espacio estándar homologado entre escalones? ¿Qué razón nos hace más reacios a subir andando que a bajar? ¿Existe una distancia mínima, un número de plantas, a partir de la cual nadie pueda tildarte de vago por ir en ascensor o de masoquista por hacerlo andando? ¿Los pasamanos, mejor a un lado o a los dos de la escalera?

Siempre me han dado miedo los ascensores. Lo que puede sucedernos en él, lo que pueda haber fuera cuando vaya a salir. Pero, sobre todo... lo que creo que me aguarda dentro cuando, para poder entrar, espero impaciente a que sus puertas se abran.

martes, 27 de julio de 2010

CLINISBUD,BERLANGA Y LA ÉPICA DE LA ROJA

Quienes me conocen, sabrán que (a mi pesar) he pasado todo el mundial callado, reservando mis comentarios más profundos sobre el fenómeno politicoeconomicosocialfubolístico que, por lo visto y vivido, invadió y sacudió nuestro país hace unas semanas.
En varias ocasiones me puse frente al portátil para abrir los ojos al respetable sobre todo lo que estaba pasando en nuestro país tras esa cortina de humo llamada "Mundial de fútbol": PAN, FÚTBOL Y CIRCO o BANDERITA TÚ ERES GUALDA, BANDERITA TÚ ERES ROJA son los títulos de dos post a medio escribir que quedarán como proyectos en el olvido. Y es que, con el precedente del "Caso Nadal" y su annus horribilis justo después de publicar Nadalvisión Española, no me apatecía desafiar al destino de nuevo y que se me achacase la derrota de la selección en cuartos.
Lejano el campeonato, Iniesta y Casillas semiolvidados, Mourinho como foco de atención y con las banderas desapareciendo de ventanas y balcones, lo normal era escribir a temas veraniegos, al bocadillo de filete, centrarme en temas cinéfilos en el Blog Palomitero... pero ni éste es un blog normal, ni el destino quería que pasase por alto todo lo que sucedió en los meses de junio y julio.
Ayer vi Invictus, de Clint Eastwood, y tuve más claro que nunca que debía escribir el post global y definitivo sobre la locura futbolera que nos invadió (a mí inclusive, que me sorprendí botando y gritando el gol de Iniesta. Pero sobre esto escribiré con mayor profundidad en el Blog Palomitero en los próximos días) Sin pinchar la película a quienes no la han visto diré que trata del Mundial de Rugby de 1993 que tuvo lugar en Sudáfrica y de cómo Nelson Mandela aprovechó y utilizó este evento para unir su nación. Una película muy bonica con deportes, sentimientos y esas cosas.
Aunque me gustó, al terminar de verla y comenzar a digerirla, no pude evitar pensar en el planteamiento que podría haber hecho Clinisbud (fonéticamente me resulta más fácil y rápido de escribir) de lo que acaeció en nuestro país alrededor del Campeonato del Mundo de Fútbol:
La preocupación del presidente de nuestra nación sobre la enorme repercusión que la victoria tendría en la unidad de los ciudadanos, en la necesidad de que todos los españoles se sintiesen identificados con los colores de la camiseta, en la importancia para el bienestar patrio de traer el trofeo a casa... consciente de que la solución a la crisis económica pasaba por la victoria en el Mundial.

El momento más interesante, su reunión con Casillas. Bueno, mejor con Iniesta. Un café distendido, un paseo por los jardines de Moncloa y una frase lapidaria, de las que hacen historia: "Andrés, este país anda perdido. Vaga buscando ídolos, iconos, héroes de carne y hueso a los que seguir y sobre los que construir su presente, concliliar su pasado, cimentar su futuro. Como presidente no puedo exigirte nada. Como español te pido que ganes el mundial. España necesita este trofeo."
Le veo en un gabinete de crisis, tras la derrota con Suiza, debatiendo con el secretario de estado para el deporte y el director de RTVE la necesidad de programar el Tour en la primera, de hacer programas especiales sobre Lorenzo y Pedrosa, de comprar los derechos de los partidos de Nadal... para intentar mitigar el varapalo que podría suponer la descalificación de nuestro equipo en la primera fase. "Maldita sea, Lissabetzky. No seas pájaro de mal agüero. Aún no está todo perdido. Son jóvenes fuera de casa, chavales desorientados que necesitan una figura materna que los ampare. Llama a la reina para que vaya a hacerles una visita."
Imagino a Del Bosque, al finalizar el encuentro con Suiza decir a sus jugadores: "Chavales, callad y escuchad... Éste es el sonido de la derrota. Y va a ser la última vez que lo oigamos".
Casillas, en el descanso de la final, justo antes de comenzar la prórroga, diciendo a sus compañeros: "¡Ánimo chicos! ¿No lo oís? No estamos solos en el campo, España entera juega con nosotros".
Tras la victoria, su regreso. Las palabras del rey: "Unos jóvenes fueron a Sudáfrica a defender una camiseta, unos colores, un país. Unos hombres se alzaron con el triunfo y nos traen esta copa. Dios quiera que nos sirváis de inspiración a vuestros gobernantes." Y la respuesta de Iniesta al monarca: "Majestad, no somos más que jugadores de fútbol. Si hemos hemos logrado hacernos con el campeonato ha sido porque nuestra inspiración han sido 47 millones de españoles. Ellos son los auténticos héores. Ellos son los ídolos a los que deben seguir, a los que deben servir."
Tras estas palabras, fundido en negro. Títulos de crédito e imágenes reales del mundial.
Pura Épica.

Pero... La película de nuestro mundial, para poder aunar y reflejar todo, tendría que ser filmada por Berlanga. ¿Quién si no él, siempre con guión de Rafael Azcona, sería capaz de mostrarnos aquellos detalles tan nuestros, tan españoles, que escapan al tratamiento de Isbud?: El morbo levantado por la relación entre el portero (de fútbol) de la selección y una de las periodistas que cubrían el evento, las incendiarias declaraciones del exseleccionador contra el actual, las estrategias de márketing de empresas y comercios que no contaban con la victoria de nuestro equipo, los tejemanejes del gobierno aprovechando la cortina de humo que supone un mundial, la beatificacion/santificación de unos jugadores que han cobrado cifras astronómicas por ganar el campeonato, la imagen de la reina saludando a un jugador en paños menores, los 1001 chistes y grupos aparecidos en feisbuc tras cada partido, la triste despedida del mundial de Manolo el del Bombo por enfermedad y su campaña recaudando dinero para volver, los reportajes, programas y entrevistas imposibles hechos por las diferentes cadenas buscando noticias e historias originales y simpáticas para cazar la audiencia, el hecho de que, después de tropecientos años retransmitiendo competiciones y partidos oficiales, ahora que RTVE no tiene los derechos, la selección arrase adonde va, un himno patrio que se puede cantar con loroloro, ninoniiino, o con chundachunda, la ausencia de noticias de actualidad más allá de las relativas al balompié (ni crisis, ni paro, ni subida de impuestos, bajada de sueldos a funcionarios...), la venta de banderas y bufandas patrias en comercios chinos, la gente echándose a la calle y bañándose en fuentes para celebrar las victorias (¿dónde estaban cuando Cela ganó el Nobel?), y lo del pulpo. Lo del pulpo merece un punto aparte.

Personalmente mi enfoque de la película se centraría en la ardua e infructuosa búsqueda por parte de un joven de una camiseta de la selección con la que ver la final. No obstante, debería ser un relato postapocaliptico, (perdón, postmundialístico) en el que se tratase la campaña de beatificación del Pulpo Paul -que predijo la victoria de la selección desde su acuario en Alemania- y a partir de la cual, a modo de flashbacks, se hablase de todo lo vivido los días del mundial. Al final del film, la típica escena crepuscular "made in América"de la bandera de nuestro país ondeando (entre las franjas rojas, en el centro de la gualda, nuestro escudo agarrado por los tentáculos de un pulpo) sobre uno de los campos de fútbol de Espaulña.

miércoles, 7 de julio de 2010

EL TRUCO DEL NUEVE

Dejando aparte el manido debate sobre si la programación infantil de ahora es o no educativa, si trata o no a los niños como idiotas, o si es mínimamente decente..., aquí dejo un video de los Payasos de la Tele sobre cómo aprenderse "La Tabla del Nueve"